jueves, 30 de abril de 2009

Unos tintos...


Dejó de sonar el acordeón y comezó a llover. Un chipi chipi, un serenito, o como lo llamen
hizo su presencia. Pero, no teníamos ganas de mojarnos y nos metimos en una taberna
a catar los tintos...o los blancos...con unas tapas que deleitaban el paladar.

4 comentarios:

laquesuscribe dijo...

Vaya, veo que la historia del "acordionista" tenía continuación...

(Marchando una de rabas...)

josé luis sánchez dijo...

Suma y sigue...

Víctor Roblas dijo...

Unos vinos, unas tapas y buenas fotografías, me apunto al plan.

José dijo...

Victor con esa trilogía la vida es más bella...