El zaguán entre la penumbra mostraba una puerta llena de misterio. Evocaba un pasado y un presente. No me atreví a tocar, pero disparé con la cámara para acordarme de su existencia.
Entró la primavera y trajo algunas gotas de rocío que dieron frescura y aroma a la tierra y a las flores. De paso llegó un poco de alegría, a pesar de los pesares...